miércoles, 30 de diciembre de 2009

Hinchadas Unidas...

Como argentino, admito mi gran pecado: no me gusta el fútbol. Ni siquiera "tengo cuadro", lo cual me convierte en una persona verdaderamente detestable en un país en donde este deporte es casi una religión. Y esta religión está convirtiéndose, cada vez más, en el culto oficial, desde que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha decidido destinarle dinero -como si los clubes no recaudaran lo suficiente-. Empeñados en que esta religión se propague por el mundo, ¡qué mejor que en el año del Bicentenario enviar una delegación de apóstoles al mundial de fútbol en Sudáfrica!
Las "Hinchadas Unidas Argentinas" tienen un petit hotel en el barrio de Congreso, en Junín 154. Hoy, casualmente, debía pasar por allí. Y me lleva a preguntar, ¿para qué quieren estas "hinchadas" ese edificio? ¿Quién lo solventa? ¿Por qué se mezcla, cada vez más, este deporte con la política? Creo que, en breve, habrá que pedir la separación del deporte y el Estado, antes de que aparezca su sostenimiento en la Constitución...

viernes, 25 de diciembre de 2009

Liu Xiaobo

El disidente Liu Xiaobo, miembro de la Carta 08 en la China continental, ha sido condenado a once años de prisión por "incitar a la subversión" contra el régimen dictatorial. Una clara prueba de la falta de libertad de conciencia y de expresión en esa megadictadura, que niega derechos fundamentales a nada menos que a casi el 20% de la población mundial.
Hay quienes festejan los índices de crecimiento económico de China continental, un régimen de partido único en el que las riendas del poder político, económico, intelectual y social siguen en manos de sus miembros. Infortunadamente, esos índices de crecimiento están ocultando las continuas violaciones a las libertades fundamentales que todo ser humano tiene desde su nacimiento hasta la muerte. El régimen despótico chino comunista sigue burlándose de las más elementales normas del derecho procesal, sigue riéndose delante de nuestras caras. Los gobiernos de las grandes y pequeñas democracias del mundo deben condenar estos abusos contra la libertad de pensamiento y de palabra, contra la constante represión de las minorías religiosas, étnicas y lingüísticas. Y también deben alzar su voz de condena todos aquellos que amen la libertad y el pluralismo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

¿Otra vez Duhalde?

Eduardo Duhalde anunció que volverá a presentarse como candidato presidencial para derrotar a Néstor Kirchner en las elecciones del 2011. El hombre que en sus dos mandatos en la provincia de Buenos Aires arruinó, despilfarró y empobreció ese distrito, que no hizo absolutamente nada por mejorar la seguridad -recordemos su célebre frase de que la policía bonaerense era "la mejor del mundo"- y que luego accedió a la presidencia en condiciones más que dudosas para devaluar nuestros ingresos y pesificar las deudas, ahora pretende arruinarnos definitivamente. Él fue quien inventó la candidatura presidencial de Kirchner, y ahora supone que nos hundirá definitivamente, para llevarnos a niveles de vida sólo comparables con el de Haití.
Lamentablemente, cuenta con un aparato clientelista poderoso, el mismo que desde la gobernación se encargó de mejorar en ocho años.
Es de esperar que sea derrotado una vez más en las urnas, para que su triste figura quede atrás como un recuerdo patético de lo que es la decadencia política argentina.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Siguen los piquetes...

Siguen los piquetes en la ciudad de Buenos Aires, una modalidad contra la que me vengo oponiendo desde sus inicios. Esta manía que bloquear y presionar para imponer sus demandas -que aquí no voy a juzgar si son legítimas o no-, es contraria a los hábitos de la convivencia de una sociedad pluralista y pacífica. Nuestra policía es "testimonial", siguiendo con la moda inaugurada de quienes ponen la cara pero que no actúan. El orden parece que surgirá de un modo misterioso, en tanto se vulneran los derechos de tránsito por las calles y rutas. Me opongo a todo piquete y corte: al de Gualeguaychú, al de los piqueteros en todas sus versiones, al de los ruralistas y al de los actos políticos. En los países normales, no hay tales cortes. Las normas son claras y se cumplen, y el Estado vela por su cumplimiento. Y las reglas establecen cuándo, cómo y en qué condiciones se hacen las manifestaciones.
Pero lo más preocupante es que estos piquetes están creando, una vez más, un clima de confrontación que corroe lentamente la vida democrática. Porque los ámbitos adecuados para la confrontación de ideas, programas y problemas son los medios de comunicación, el Congreso, las legislaturas. Y si la controversia implica derechos, para ello están los tribunales. Pero no la toma de calles y rutas, porque allí no hay ida y vuelta de ideas. Es, simplemente, la imposición de la propia opinión sobre los demás. No hay búsqueda de consenso cortando la avenida 9 de Julio, o tomando oficinas públicas.
Este gobierno no busca el diálogo, pero la oposición falla en no crear las propias condiciones para el diálogo. Y entonces me pregunto, ¿hay voluntad de dialogar, o simplemente hay un deseo desembozado de acumular poder?

domingo, 13 de diciembre de 2009

El 17 de enero, votaría por Eduardo Frei.

Si fuera ciudadano de la República de Chile, en la segunda vuelta presidencial del próximo 17 de enero del 2010 votaría por Eduardo Frei. Él representa a la Concertación de los partidos por la democracia, la coalición que derrotó electoralmente al pinochetismo y que lleva ya veinte años en el gobierno del país vecino.
Han sido veinte años de prosperidad, de crecimiento, de afianzamiento de las instituciones democráticas y del Estado de Derecho. 20 años en los cuales Chile salió de su aislamiento y se ha venido proyectando al mundo como un ejemplo de progreso en paz y libertad en Sudamérica, un modelo del que yo recomiendo aprender. Se han reconquistado las libertades fundamentales y esto es un gran mérito de las sucesivas presidencias de la Concertación, tanto de sus presidentes demócrata cristianos (Aylwin y Frei), así como de los socialistas (Lagos y Bachelet). También los partidos que encarnan la derecha chilena han sabido acompañar este rumbo meritorio desde su rol de oposición, dándole al debate político un nivel que resulta envidiable por su altura y calidad.
Eduardo Frei no es carismático, no es un caudillo. No ha efectuado grandes promesas ni despierta grandes entusiasmos. Supone continuar con un camino positivo, de respeto a las libertades, a las instituciones y de cada vez más progreso para sus conciudadanos. Por todo eso, lo votaría como presidente.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Cuba, muy lejos del paraíso...

Estuve de visita en Cuba por primera vez, hace unas semanas atrás. Me asombró la situación de pobreza de ese país, que viene soportando desde hace 50 años un régimen que prohibe las libertades fundamentales, con un sistema de partido único que ya se ha desmoronado por sus propios fracasos en otras latitudes.
El comentario habitual es que en Argentina también tenemos pobres. Es algo inocultable y bien lo sabemos. Pero aquí nos angustia la miseria, en tanto que en Cuba se quiere vender esa situación desesperante como si fuese el paraíso.
Para colmo, los cubanos que están sumergidos en la miseria no pueden quejarse, deben quedarse callados y festejar las proclamas de un gobierno que no responde ante nadie, que maneja todos los medios de comunicación y que ahoga cualquier manifestación de voz independiente.
Se siente en cada rincón el control policial, la presencia de los partidarios del gobierno, la autocensura de los cubanos que temen hablar de las cuestiones más vitales. Ignoran cuanto ocurre fuera de la isla, rodeados por un mar lleno de tiburones y apresados tras la censura. Los canales de televisión, las radios, los periódicos, las revistas y los libros cantan loas a un régimen que se pudre por su corrupción, ineficacia y opresión.
Quiero una Cuba libre, democrática, pluralista y próspera. Y son muchos los cubanos que, en la clandestinidad, están alzando sus voces por una transición pacífica y ordenada hacia una sociedad abierta en la que puedan progresar, pensar y expresarse libremente.

jueves, 10 de diciembre de 2009

La búsqueda del reconocimiento.


La reciente victoria electoral de Evo Morales, que ha logrado su reelección como presidente con más del 60% de los sufragios, merece una reflexión. He sido y sigo siendo crítico de las ideas y los procedimientos de Morales y su partido político, el MAS. Evo Morales hizo todo cuanto estuvo a su alcance para provocar las renuncias de dos presidentes constitucionales, utilizando la metodología del bloqueo de ciudades y la toma de las calles. Ya en el gobierno -electo democráticamente-, se empeñó en fortalecer su poder y se enfrentó con las instituciones republicanas, impuso una Constitución a la fuerza y sus seguidores han utilizado la violencia contra los opositores. Sus opositores, por otro lado, han recurrido muchas veces a apelativos racistas, buscando denigrar a Morales por sus orígenes y no confrontarlo por sus ideas. Esto, claramente, señala la pobreza intelectual de sus oponentes, ya que no han logrado articular una visión y un mensaje superador a la propuesta "plurinacional" y supuestamente socialista del MAS.
Ahora bien, ¿por qué Evo Morales y su partido han logrado una mayoría tan apabullante, a pesar de estos atropellos a los principios del Estado de Derecho y de la democracia liberal? Creo, a mi juicio, a que es porque quienes lo han votado buscan el reconocimiento, como señalaría Isaiah Berlin en su conocido ensayo "Dos conceptos de libertad". Lo que atrae a los votantes y seguidores de Morales es que él es "uno de los suyos", y eso es lo más importante. Que esto signifique la pérdida de libertades fundamentales, es otra cuestión. Pero lo que buscan sus partidarios es ser reconocidos, en tanto etnia que ha sido durante siglos humillada, denostada y ninguneada.
Es preciso comprender estos sentimientos para poder generar cambios que orienten a los bolivianos hacia los principios de la democracia liberal y el Estado de Derecho. Lamentablemente, en muchas ocasiones los liberales suelen seguir identificando su cosmovisión con la cultura occidental, cuando en realidad es un mensaje universal que trasciende las fronteras, las costumbres y los tiempos. Porque si bien el liberalismo nació en un tiempo y lugar definidos, en Occidente, ya es tiempo de quitarle ese barniz para que pueda ser comprendido y abrazado por otras culturas.
Estas culturas aborígenes deben ser reconocidas y respetadas, sin por ello caer en la trampa del estado plurinacional, que esconde un sistema de apartheid, odioso en sus formas y consecuencias.