viernes, 16 de octubre de 2009

El destructivo señor D'Elía.

Luís D'Elía no tiene ideas ni las quiere tener. No tiene propuestas ni una visión del porvenir. Su meta política es acumular poder, mantenerlo, al costo que sea. Puede aliarse a Hugo Chávez, a Ahmadinejad, al kirchnerismo, de acuerdo a las circunstancias. Y como no es hombre de ideas y propuestas, entonces su prédica se reduce al odio, a la promoción del resentimiento, a la creación de dicotomías y oposiciones.
De allí que se empeñe en un discurso racista, puesto que se ha empeñado en reivindicar su condición de "negro", en un país en el que ese debate no existe. Pretende instalar forzadamente una división, una pelea, en donde no hay encontronazos de ese tipo. E insiste, una y otra vez, en reclamar la incorporación de "morochos" en las listas de candidatos, así como en defender a un personaje tan destructivo como Diego Maradona, sólo porque lo considera "negro".
El mérito es individual y es el fruto de una conducta responsable, no de un tinte de piel. No es la epidermis lo que nos debe señalar quién es más apto para ser legislador, sino las ideas, las propuestas, los conocimientos, la idoneidad. Pero claro, esta es la visión de quien quiere la paz, la libertad y el pluralismo. Y el destructivo señor D'Elía sólo busca el enfrentamiento, la miseria, la opresión y una Argentina sojuzgada por el mandón de turno.

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