jueves, 10 de diciembre de 2009

La búsqueda del reconocimiento.


La reciente victoria electoral de Evo Morales, que ha logrado su reelección como presidente con más del 60% de los sufragios, merece una reflexión. He sido y sigo siendo crítico de las ideas y los procedimientos de Morales y su partido político, el MAS. Evo Morales hizo todo cuanto estuvo a su alcance para provocar las renuncias de dos presidentes constitucionales, utilizando la metodología del bloqueo de ciudades y la toma de las calles. Ya en el gobierno -electo democráticamente-, se empeñó en fortalecer su poder y se enfrentó con las instituciones republicanas, impuso una Constitución a la fuerza y sus seguidores han utilizado la violencia contra los opositores. Sus opositores, por otro lado, han recurrido muchas veces a apelativos racistas, buscando denigrar a Morales por sus orígenes y no confrontarlo por sus ideas. Esto, claramente, señala la pobreza intelectual de sus oponentes, ya que no han logrado articular una visión y un mensaje superador a la propuesta "plurinacional" y supuestamente socialista del MAS.
Ahora bien, ¿por qué Evo Morales y su partido han logrado una mayoría tan apabullante, a pesar de estos atropellos a los principios del Estado de Derecho y de la democracia liberal? Creo, a mi juicio, a que es porque quienes lo han votado buscan el reconocimiento, como señalaría Isaiah Berlin en su conocido ensayo "Dos conceptos de libertad". Lo que atrae a los votantes y seguidores de Morales es que él es "uno de los suyos", y eso es lo más importante. Que esto signifique la pérdida de libertades fundamentales, es otra cuestión. Pero lo que buscan sus partidarios es ser reconocidos, en tanto etnia que ha sido durante siglos humillada, denostada y ninguneada.
Es preciso comprender estos sentimientos para poder generar cambios que orienten a los bolivianos hacia los principios de la democracia liberal y el Estado de Derecho. Lamentablemente, en muchas ocasiones los liberales suelen seguir identificando su cosmovisión con la cultura occidental, cuando en realidad es un mensaje universal que trasciende las fronteras, las costumbres y los tiempos. Porque si bien el liberalismo nació en un tiempo y lugar definidos, en Occidente, ya es tiempo de quitarle ese barniz para que pueda ser comprendido y abrazado por otras culturas.
Estas culturas aborígenes deben ser reconocidas y respetadas, sin por ello caer en la trampa del estado plurinacional, que esconde un sistema de apartheid, odioso en sus formas y consecuencias.

1 comentario:

  1. Por cierto, el problema es también la oposición a Morales, que no es ninguna pinturita.

    Sería interesante algún día ver a un nacionalismo indígena defendiendo otros valores que no sean el caudillismo populista.

    Los pobres de Bolivia, así como de otros países latinoamericanos, no ven otra salida que un líder carismático de su "palo" que les saque a los ricos para darles a ellos, no ven otro camino.

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